Incidencia para la transformación: defensoras ambientales en espacios globales
Como Fondo Socioambiental Plurales, nos propusimos fortalecer la incidencia y participación de activistas territoriales del sur global en espacios de toma de decisión nacionales, regionales y globales. Creemos que si tienen la posibilidad de llegar y participar en espacios de discusión, podemos generar cambios significativos, reduciendo brechas, amplificando y diversificando voces y democratizando el poder.
Venimos fortaleciendo las capacidades técnicas y políticas y participando activamente de distintos mecanismos de incidencia. Puntualmente, en el último tiempo identificamos oportunidades, espacios de participación y redes que amplifican estas voces, y junto a organizaciones socias apoyamos de forma directa a organizaciones y activistas para participar de la Cuarta Conferencia de las Partes del Acuerdo de Escazú (COP4) y la 30° Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30).
Activa participación durante la COP4
El Acuerdo de Escazú establece, por primera vez en América Latina y el Caribe, la obligación jurídica de los Estados de proteger a las personas defensoras ambientales. La COP de Escazú es donde se debaten sus avances. Este año fue en Nassau, Bahamas, entre el 21 y 24 de abril y estuvimos presentes.

A partir de un esfuerzo conjunto entre organizaciones con las que venimos construyendo, Escuela Feminista por la Acción Climática (EFAC), Plataforma de Defensores de la Tierra y Territorio (PDDTT), International Land Coalition (ILC), The Global Alliance for Green and Gender Action (GAGGA) y Oxfam, conformamos una comitiva de 20 mujeres defensoras ambientales que integran diferentes organizaciones ambientalistas de la región.
Con nuestra participación experimentamos cambios significativos como mujeres defensoras ambientales, indígenas y campesinas. Adquirimos conocimientos sólidos sobre herramientas existentes que tenemos para ejercer nuestros derechos y realizar acciones de incidencia para la defensa de nuestras comunidades y territorios. Este cambio se evidenció mediante nuestra activa y plena participación en diferentes instancias. Intervenimos con nuestra propia voz y palabra. Además, tuvimos la oportunidad de contactarnos con representantes de comitivas de nuestros gobiernos y representantes de diferentes órganos internacionales.
Post COP 30: lo que nos dejó Belém
En el caso de la llamada “COP de la Amazonía”, 18 días intensos en Belém do Pará, Brasil, junto a EFAC y PDDTT y otras organizaciones, impulsamos una comitiva de 30 mujeres defensoras del ambiente, la tierra y el territorio. Llevamos nuestras experiencias, conocimientos y luchas para las soluciones climáticas con justicia de género, exigiendo que estén en el centro de la agenda climática internacional.
Durante todo el año nos preparamos para participar de este evento. Construimos agendas compartidas, nos capacitamos para entender qué se ponía en juego en ese lugar y nuestras posibilidades reales de incidencia, coordinamos actividades en diferentes espacios de Belém, creamos un video y un pronunciamiento colectivo para compartir nuestras demandas y propuestas con otras y ensayamos formas de generar registro audiovisual que permita que nosotras mismas, con nuestra mirada, contemos lo que íbamos a vivir.
Una vez allí, nos encontramos para intercambiar sobre las situaciones en las comunidades, tejer demandas y, sobre todo, fortalecer estrategias colectivas con otras organizaciones. Nuestra presencia en la COP no fue solo un acto simbólico, fue acción política. Bien sabemos que las COPs no van a cambiar el mundo, pero tampoco vamos a salir de esta crisis global sin lo que este espacio multilateral posibilita. Por esa razón creemos valioso ser parte.

Presencialidad: encuentro dentro del encuentro
Desde el 2022, casi sin interrupciones, realizamos encuentros presenciales en el marco de algún evento regional. Estos espacios nos fortalecen a nivel personal, organizacional y colectivo; ofrecen una oportunidad clave para la puesta en acción de todas las herramientas aprendidas de manera virtual y fomentan el sentido de cooperación, solidaridad y unión de este movimiento a nivel regional.
Es clave fortalecernos como mujeres líderes o referentas de las organizaciones campesinas, indígenas y afrodescendientes, respecto al liderazgo, confianza y autoestima, tanto hacia adentro de las organizaciones como a nivel comunitario. El aumento del nivel de participación en eventos globales/regionales y la calidad de nuestras intervenciones, el nivel de conocimiento técnico y la confianza entre compañeras demuestran la importancia de mantenerse conectadas.
Las mujeres consideramos estos espacios como un lugar de contención, de saberse juntas, de que no estamos solas. Fundamental para sostener, continuar y profundizar las estrategias y lograr el cambio que tanto buscamos: un mundo con más y mejor justicia ambiental y de género. Reconocemos que nuestras luchas también son las luchas de otras y, por ende, construimos alianzas e intercambios más sólidos y fuertes.

El aumento del nivel de participación en eventos globales/regionales y la calidad de sus intervenciones, el nivel de conocimientos técnicos y la confianza entre compañeras demuestran la importancia de estas acciones. Ahora el desafío no es solo participar en los próximos eventos globales, sino trasladar y sostener esas acciones en lo local, con agendas anuales.
La resistencia real frente a las causas y consecuencias de la crisis climática la seguiremos tejiendo en los territorios y nos haremos escuchar cada vez que sea necesario porque desde hace generaciones venimos construyendo prácticas de mitigación, adaptación y cuidado del territorio. Nuestros saberes ancestrales, espirituales, populares y ecofeministas son parte fundamental de las soluciones climáticas.































