Fundación Plurales participó activamente de la CSW66

La Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW), dependiente del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC), es el principal órgano internacional intergubernamental dedicado exclusivamente a la promoción de la igualdad de género. Documenta la realidad que viven las mujeres en todo el mundo y elabora normas internacionales en materia de igualdad de género.

Una vez por año, representantes de los Estados Miembros, entidades de las Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales (ONG) acreditadas por el ECOSOC de todas las regiones del mundo se reúnen, durante dos semanas, en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York, para debatir sobre los avances y las brechas en la aplicación de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing de 1995, el principal documento de política mundial sobre igualdad de género; y la 23ª Sesión Especial de la Asamblea General, celebrada en 2000 (Beijing +5), así como sobre las cuestiones emergentes que afectan la igualdad de género. Allí los Estados Miembros acuerdan medidas para acelerar los avances en esta materia en los ámbitos político, económico y social. Las conclusiones convenidas adoptadas por los Estados Miembros constituyen un modelo para que las y los líderes mundiales promuevan la participación y el liderazgo plenos y equitativos de las mujeres y las niñas en el diseño y la ejecución de políticas y programas sobre el cambio climático, el medio ambiente y la reducción del riesgo de desastres. ONU Mujeres apoya todos los rubros de la labor de la Comisión y facilita la participación de representantes de la sociedad civil.

Este año, entre el 14 y el 25 de marzo, se realizó el sexagésimo sexto período de sesiones de la Comisión, y Fundación Plurales participó activamente en diferentes sesiones, para seguir construyendo un camino y una red de mujeres organizadas y potentes.

La segunda reunión intergubernamental más grande de las Naciones Unidas que se celebra en Nueva York, culminó su período de sesiones de dos semanas y reconoció el importante papel que desempeñan las mujeres y las niñas como agentes del cambio para el desarrollo sostenible, en particular, para proteger el medio ambiente y abordar los efectos adversos del cambio climático.

Por primera vez, fue abordada la crisis climática como tema prioritario en esta comisión, y se analizaron y tomaron compromisos en función de abordarla. En el CSW66 se reconoció con preocupación que los efectos del cambio climático, la degradación ambiental y los desastres repercuten de manera desproporcionada en todas las mujeres y las niñas. Estos efectos pueden abarcar la pérdida de hogares y medios de vida, la escasez de agua, la destrucción y los daños causados a las escuelas y las instalaciones sanitarias.

La directora ejecutiva de ONU Mujeres, Sima Bahous, expresó: «Los acuerdos alcanzados por la Comisión llegan en un momento cuando el mundo necesita con urgencia, la creación de soluciones nuevas y coherentes a las crisis interrelacionadas que nos afectan a todos los seres humanos. Ahora no sólo disponemos de un plan trazado con medidas prácticas y específicas encaminadas a fomentar la resiliencia y la recuperación mundial, sino también coincidimos en que las soluciones dependen de darles a las mujeres y las niñas un papel protagonista. Saquemos provecho del trabajo realizado aquí, pongamos en práctica estos acuerdos de inmediato y hagamos avanzar estas decisiones en todos los importantes foros que tenemos por delante, incluida la COP27».

El 15 de marzo Fundación Plurales participó en la sesión “Ampliación de las iniciativas de mujeres y jóvenes para combatir el cambio climático: soluciones y mejores prácticas”, organizada por el Reino de los Países Bajos. Coorganizado por Aurículas, Jonge Klimaatbeweging, WECF, WO=MEN Plataforma Holandesa de Género y Países Bajos Vrouwen Raad (NVR).

En este panel participaron Robbert Dijkgraaf, Ministro de Educación, Cultura y Ciencia (OCW), Países Bajos (TBC); Enaam Ahmed Ali, representante de ONU Mujeres 2022 para los Países Bajos; Lilian Gregorio, Fundación Plurales, una de las ganadoras del Premio Soluciones Climáticas Justas de Género de WECF; la Dra. Kaouthar Darmoni, Directora de Atria, Instituto sobre igualdad de género e historia de la mujer y Esin Erdogan, Jonge Klimaatbeweging (JKB), Movimiento Nacional Juvenil por el Clima.

Algunas de las cuestiones claves abordadas fueron el impacto del cambio climático y las políticas climáticas en la igualdad de género en los Países Bajos, se buscó compartir “historias inspiradoras” de acciones climáticas centradas en la juventud y las mujeres. Se destacó la importancia del apoyo y la colaboración gubernamental y del sector privado para la acción climática y ambiental y el intercambio de conocimientos; experiencias y lecciones aprendidas sobre políticas y acciones climáticas transformadoras de género, entre organizaciones de base, gobiernos e instituciones juveniles y feministas con liderazgo y la inclusión de más jóvenes y mujeres en la primera línea de los efectos del cambio climático.

A su vez, coorganizamos el Panel “La resistencia de las defensoras ambientales en América del Sur y las claves del financiamiento feminista”. Se realizó el 22 de marzo y participaron Silvia de Vecinxs Unidxs por un Ambiente Sano – VUDAS (Argentina), Rosalba de la Asociación Indígena Joguero Aty (Paraguay), Nancy de INMUOR (Bolivia) y Luciana de Antofagasta Resiste (Argentina). Ellas relataron sus experiencias de resistencia y las problemáticas específicas de sus territorios. Luego, tomaron la palabra tres directoras de ONGs y fondos. Lilian Gregorio de Fundación Plurales (Argentina) destacó la importancia de participar en espacios como la CSW, la incidencia social y política y la generación de herramientas para el compromiso de actores clave para ampliar la participación política de defensoras ambientales. Carmen Aliaga del Colectivo CASA (Bolivia) analizó el contexto en el que se desarrollan nuestros programas y Luz Aquilante del Fondo de Mujeres del Sur (Arg, Bol y Py) presentó un mapa de conflictos socio ambientales que enfrentan las defensoras ambientales y la importancia del financiamiento feminista a grupos de defensoras ambientales para seguir apoyando las resistencias e iniciativas.

Consideraciones finales

En el documento final de la CSW66 se exhorta a impulsar y fortalecer la influencia y la participación plenas, igualitarias y significativas de las mujeres y las niñas. Deben emprenderse esfuerzos específicos para amplificar las voces y el conocimiento de las mujeres marginadas, incluidas las mujeres indígenas, mayores de edad, con discapacidades, migrantes y aquellas que viven en zonas rurales, remotas y propensas a los conflictos y desastres. Es fundamental escuchar e incluir sus aportes en la gestión, conservación y uso sostenible de los recursos naturales, así como en los programas e iniciativas de mitigación y adaptación climática.

Las iniciativas para abordar el cambio climático, la degradación ambiental y la reducción del riesgo de desastres deben considerar lo siguiente:

-Promover la participación y el liderazgo plenos y equitativos de las mujeres y las niñas para lograr que la gestión de los recursos naturales y la acción climática, ambiental y de reducción del riesgo de desastres sean más efectivas. Las mujeres y las niñas están adoptando medidas climáticas y ambientales en todos los niveles, pero su voz, representación y participación deben recibir más apoyo, recursos, valor y reconocimiento.

-Aumentar la financiación con perspectiva de género a gran escala para la acción climática y ambiental y llegar a las cooperativas, empresas y organizaciones de mujeres. Tras los compromisos contraídos en virtud del Acuerdo de París y el Pacto Climático de Glasgow sobre mitigación, adaptación y suministro y movilización de fondos, transferencia de tecnología y creación de capacidad, los países desarrollados deben movilizarse y cumplir con la obligación que asumieron con los países en desarrollo y los pequeños Estados insulares en desarrollo. Además, la financiación climática debe ser cada vez más sensible al género para fortalecer las capacidades de las mujeres, la juventud y las comunidades locales y marginadas y sus organizaciones.

-Desarrollar la resiliencia de las mujeres en el contexto de los sistemas agrícolas y alimentarios, la gestión forestal y pesquera y la transición energética sostenible. Los suelos, los bosques, la pesca y los océanos son las principales fuentes de ingresos, medios de vida, protección social y empleo, sobre todo, para las mujeres y niñas que viven en la pobreza. El acceso igualitario y el derecho a los recursos importantes y los bienes productivos, como la tierra, el agua, la tecnología, el asesoramiento técnico y la información, pueden dar lugar a lograr una mayor seguridad alimentaria, a ampliar el uso de las energías renovables y a crear sistemas más justos, resilientes y sostenibles para toda la humanidad.

-Mejorar las estadísticas de género y los datos desagregados por sexo en el nexo entre género y medio ambiente, e impulsar transiciones justas con perspectiva de género. Los datos desagregados y las estadísticas de género sobre el cambio climático, la degradación ambiental y la reducción del riesgo de desastres, en especial con respecto a las diferencias de género en la vulnerabilidad y los enfoques de adaptación, mejorarán la capacidad de las personas encargadas de formular políticas para desarrollar y adoptar programas y políticas eficaces y con base empírica en todos los niveles, y promover las contribuciones específicas de las mujeres y las niñas en los temas relacionados con la conservación ambiental y la mitigación y adaptación al cambio climático.

Lilian Gregorio, que participó de las sesiones, cuenta por qué es fundamental participar de estos espacios. “Participar tanto en el Comité como en la COP (Conferencia de las Partes, Cumbre Anual que realiza la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), nos hace primero y principal, tener la posibilidad de hacer planteos y posicionar voces de mujeres defensoras ambientales y nuestras, en relación a temas que a veces no son temas que tienen tanta prensa y difusión, y que requieren ser reconocidos. Es importante hacer este aporte, cuestionar al Estado, a los gobiernos, sobre todo en la defensa de los Derechos desde el plano ideológico y poder plantear algunas cuestiones que están fuera de agenda. También, nos articulamos en torno a la presentación de Informes Sombra que después son divulgados en estos espacios. Esos informes, declaraciones y diagnósticos nos dan un proceso organizativo para poder producirlos. Entonces, hay un proceso participativo por el cual producimos información que después son discursos colectivos consensuados que tienen un intercambio de base y que permiten posicionar voces de defensoras ambientales y ONGs que trabajamos en cosas que no son divulgadas desde otros espacios”.

En relación a las mujeres y el cambio climático, Lilian detalla que son centrales “la opinión de las jóvenes y de la academia. Además, estos procesos que requieren la participación de todos y en especial de las mujeres, demandan fondos y apoyos especiales para coberturas, acciones y prácticas”.

Tejiendo redes: Global Alliance for Green and Gender Action (GAGGA)

En contexto de pandemia y aislamiento social, las redes de trabajo se fortalecieron. En medio de la incertidumbre y el desconcierto social, renovamos la apuesta al trabajo en equipo, a construir con otres. En ese marco, desde 2020, comenzamos a realizar una serie de entrevistas para visibilizar los espacios con los que a diario realizamos nuestra labor, sin los que todo esto sería posible.

En este caso, hablamos con Maite Smet, feminista trabajando por la justicia de género, social y ambiental y coordinadora de la Alianza GAGGA, el acrónimo para el nombre en inglés: Global Alliance for Green and Gender Action, que trabaja con Mujeres, niñas, personas trans, intersex y no binarias. Ella trabaja para las tres organizaciones que están liderando esta iniciativa, principalmente el Fondo Centroamericano de Mujeres (FCAM), que es la organización líder de la Alianza, un fondo de mujeres radicado en Centroamérica y que trabaja a nivel regional, en colaboración con Both ENDS, que es una ONG socioambiental y Mama Cash, también un fondo de mujeres, ambas radicadas en Holanda pero que trabajan a nivel global.

Oficialmente, GAGGA inició en 2016 con financiamiento del gobierno holandés, bajo el marco político Dialogue and Dissent. Pero, “honestamente, este trabajo empieza desde antes cuando muchos fondos de mujeres veían la necesidad de poder apoyar a colectivos liderados por mujeres en temas de Justicia ambiental y al mismo tiempo lo mismo con organizaciones, fondos y ONGs ambientales que veían la importancia de priorizar el género y la justicia de género en su trabajo”, cuenta. Entonces, a través del liderazgo de organizaciones aliadas como Prospera (Red Internacional de Fondos de Mujeres) y Global Greengrants Fund (GGF), se armaron espacios colectivos de construcción, como el Summit on Women and Climate 2014 en Bali, que «unió a muchos de estos fondos con defensoras y activistas ambientales y surgieron ideas de colaboración para fortalecer este trabajo en el nexo de los derechos de las mujeres, justicia de género y justicia ambiental. Reconocemos que los movimientos feministas, de mujeres, ambientales y climáticos lideran un trabajo con el mismo fin, aunque por ahí no se reconoce como tal. Estos movimientos trabajan por el cambio estructural, luchando contra las opresiones sistémicas que llevan a muchas de las inequidades dentro de nuestras sociedad, como el patriarcado, el racismo, el capitalismo y el colonialismo».

Maite explica que “surgió la oportunidad de presentar una propuesta al gobierno holandés, con esta intención de fortalecer y unir estos movimientos, pero Mama Cash y Both ENDS ya estaban liderando otras alianzas que iban a ser presentadas y tenían el potencial de poder trabajar con un fondo que está en el sur global para ser la organización líder de la alianza. Por eso pensaron en el FCAM, un fondo de mujeres muy reconocido por su trayecto en apoyar los movimientos de mujeres y feministas en Centroamérica”.

Imagen: RENAMAT (Bolivia)

La Global Alliance for Green and Gender Action “se rige por asegurar el liderazgo y que haya espacio para mujeres, particularmente de movimientos locales u organizaciones comunitarias que están trabajando en temas de Justicia ambiental y climática, que en muchos casos han sido excluidas de procesos de toma de decisiones, en temas de financiamiento y no han sido consideradas como actoras de cambio en estos temas, aunque sabemos que lo son”. GAGGA prioriza el acompañamiento y financiamiento de estos colectivos, y lo hace a través de los fondos de mujeres y socio-ambientales. En este momento son un total de 24 fondos de mujeres y socioambientales, incluyendo al FCAM y Mama Cash como fondos de mujeres. Maite detalla las formas de acompañamiento que hacen con las organizaciones. “Primero dar apoyo directo a grupos y colectivos, a través de sus propios mecanismos de financiamiento y acompañamiento. Es importante destacar que nosotras no exigimos que tengan una manera de hacer las cosas, confiamos mucho en su trabajo, reconociendo que ellas han trabajado por mucho tiempo en sus regiones y contextos y con los movimientos directamente. Adicionalmente también trabajamos con ONGs que proveen un acompañamiento no financiero, como legal, técnico, temático sobre la justicia climática y ambiental. Eso nos permite apoyar a más de 400 organizaciones comunitarias mayoritariamente lideradas por mujeres en América Latina, África y Asia”.

Estos tipos de acompañamiento que realizan, tienen que ver con la vinculación de procesos de incidencia de lo local a lo regional e internacional y viceversa. “Aquí la organización Both ENDS tiene un rol muy muy grande, particularmente en relación al sector privado o el gobierno holandés y sus inversiones y políticas públicas que puedan tener un impacto directo en comunidades que están en el sur global. Obviamente empezamos con Holanda, recibimos el financiamiento de ellos y tenemos ese acceso para hacer esa incidencia, pero también tratamos de incidir en otros espacios, particularmente con donantes, inversores y gobiernos”.


Los tiempos de pandemia

Sobre la crisis sanitaria mundial que vivimos, Maite cuenta que “las organizaciones han seguido haciendo su trabajo, convirtiéndose en más importante aún, y nosotras tratando de buscar las mejores maneras de apoyarlas”. Destaca que como mucho de lo que tenían planificado pasaron a ser virtual, “ahí vemos la resiliencia de los movimientos que se organizan, da lo mismo cómo, pero se organizan. Han hecho mayoritariamente todas las cosas virtuales y cuando hay oportunidad de reunirse lo hacen con todas las medidas sanitarias que se requieren”.

La incidencia resultó más difícil, “porque por la pandemia, los gobiernos restringieron la movilización y participación en espacios de toma decisión, limitando la participación de gente. Adicionalmente, lo que hemos visto más este año, en particular, que los años anteriores, es que mucha gente se ha contagiado, lo que ha afectado también el trabajo, dado que las personas se tenían que cuidar o cuidar a familiares”.

En relación al apoyo particularmente, en el primer año de la pandemia desde GAGGA se lanzó un fondo de autonomía y resiliencia, “dado la pandemia, muchas de los grupos y colectivos que apoyamos se quedaron sin comida, sin agua o sin sustentos económicos. Con un total de €255,000 pudimos apoyar a más de 45 organizaciones en 21 países para que pudieran fortalecer sus sistemas comunitarios de resiliencia. Por ejemplo, comprar insumos para una huerta comunitaria o materiales para un sistema de agua comunitario, siempre liderado por las organizaciones comunitarias”.

Nuestro tejido

Fundación Plurales dentro de GAGGA tiene un rol de ONG. “COmo expliqué, dan un acompañamiento no tanto financiero, más que nada legal o técnico, también en temas de procesos de incidencia crean espacios, ayudan con las demandas, vinculan las organizaciones con otras y colectivos”. Maite explica que ahí “Plurales ha jugado un rol muy importante para apoyar a compañeras y colectivos que están haciendo mucho trabajo alrededor de la justicia climática. Efectivamente, lanzaron la Escuela Feminista para la acción Climática (EFAC), donde se reúnen varias de estas cosas. Las capacitaciones, fortalecimiento de capacidades, pero también apoyar sus demandas, entender que su trabajo es acción climática. Han podido reunir varias organizaciones que son apoyadas por los fondos de GAGGA para ser parte de esta Escuela Feminista”.

La EFAC es una Plataforma Virtual para la formación e intercambio entre grupos de defensoras de derechos humanos y ambientales (GDDHA), y amplificar el poder de las voces de las mujeres en los territorios.

Lo que viene

La coordinadora de GAGGA enumera varios desafíos que se presentan para adelante en pandemia. “Creo que uno de los desafíos más grandes es que hay una necesidad de que sigamos trabajando virtualmente, y particularmente para organizaciones que apoyamos, muchas son de comunidades rurales o indígenas que no tienen acceso a Internet para poder hacer esto, eso es un desafío grande y continuamente vemos qué hay que hacer”. La fortaleza del ecosistema de GAGGA, a través de los fondos y las ONGs, puede dar el apoyo que necesitan para conectarse. Por ejemplo, si una organización quiere participar en un evento internacional o hacer una ponencia, se dan varias herramientas para que accedan a este. “Para que tengan internet le compramos un paquete de datos o las ayudamos para que se vayan al centro más cercano donde hay Internet y de la manera más segura, tratamos de encontrar maneras y usamos nuestra red para asegurar eso”. En esta misma línea, un desafío es no poder reunirnos, “creo que eso nos ha hecho mucha falta como red, como alianza y también en temas de construcción de movimientos. La posibilidad de poder vernos de nuevo cara a cara, organizarnos, planificar acciones conjuntas sería muy potente pero lo vemos lejos”.

Por otro lado, se refiere a la crisis de las tareas de cuidados que desató esta pandemia. “El covid ha afectado directamente la salud de las personas y las organizaciones, o sus familiares o gente en su comunidad, y eso requiere que esa persona no trabajé, se cuide o cuide a otros y el tema del cuidado propio o el colectivo es super importante en la pandemia y muchas veces no se considera. Entonces ahí tratamos de ser lo más flexible posible para que reciban ese apoyo”.

“Lo otro que hemos visto, es que la pandemia ha exacerbado mucho las inequidades que ya existen en nuestra sociedad, a nivel económico, social, político. Entonces, hay que entender que muchas comunidades no solamente están enfrentando la crisis climática, sino una multitud de crisis que requieren mucha flexibilidad en el apoyo que les demos para enfrentarlas y que asegure su bienestar y el bienestar de su colectivo o de su comunidad. Eso también es un desafío, que se entienda que el trabajo que hacen va más allá de la acción climática, que también hay necesidad de salarios buenos, que se puedan cuidar, que tengan tiempo de descanso y eso no se prioriza mucho cuando se trabaja con movimientos».

Finalmente, Maite alerta que los gobiernos están priorizando la reactivación económica, “muchas industrias extractivas han recibido dinero y han podido avanzar con sus actividades como si no hubiera pandemia, eso ha afectado mucho a comunidades directamente y por el encierro no han podido tomar las acciones que podrían si estuviéramos en un momento normal”. Al igual que Zulema Burneo, coordinadora regional para América Latina y el Caribe de la Coalición Internacional para el acceso a la Tierra (ILC), en nuestra anterior entrevista, hace hincapié en los procesos de reactivación económica post pandemia. “Esta prioridad económica de los gobiernos está teniendo un impacto directo en avanzar con industrias extractivas, que al final no ayudan ni a nivel comunitario ni tampoco con la crisis climática a nivel mundial”, cierra.

Foto de portada: WoMin African Alliance

Pasos para un Plan de Seguridad y Autoprotección de Defensoras Ambientales

Las defensoras ambientales, mujeres que realizan acciones de lucha en múltiples espacios tanto físicos como digitales y ponen el cuerpo para defender sus territorios y proteger a sus comunidades, están en riesgo. Ellas, que están presentes en las calles, rutas, en las radios, medios de comunicación, en las redes sociales intentando visibilizar las violaciones a derechos humanos y ambientales, como también, poner freno a estas injusticias, viven una situación alarmante y violenta, agravada por el contexto de pandemia.

La respuesta de los distintos niveles de gobiernos a las deficiencias sociales y económicas, históricas y actuales, se sigue basando en la vía libre a toda forma de extractivismo y profundización de las políticas neoliberales. El avance de estas decisiones políticas hacia los territorios afecta la salud física, mental y espiritual, y es comparable con el avance de la violencia hacia los cuerpos. Las cifras de femicidios y de violencia de género también son alarmantes: las mujeres de las zonas rurales no cuentan con políticas públicas efectivas e inclusivas que garanticen la igualdad de género.

Como defensoras ambientales que están en la primera línea de los conflictos, tienen una mirada clara sobre las problemáticas y desafíos que impone el contexto actual: aumento de la desigualdad y el empobrecimiento en las comunidades. Las políticas de asistencia del Estado no llegan a las mujeres campesinas, urbanas e indígenas en mayor situación de vulnerabilidad. Falta de acceso a la salud en comunidades indígenas y campesinas, agudizada en el contexto de pandemia. Se incrementaron las tareas de cuidado no reconocidas como trabajo a ser remunerado. Las mujeres asumieron el incremento de la carga de estas tareas: el rol de educadoras, enfermeras y cuidadoras de mayores. La falta de acceso al derecho a la tierra y al territorio para las mujeres, impide hacer efectivos otros derechos. Hoy, defender el derecho a la tierra y al territorio es un factor de riesgo para la seguridad de las defensoras y sus comunidades ante la falta de políticas de protección estatal.

Además, la deforestación, el avance de la frontera agropecuaria, el monocultivo, la industria minera e hidrocarburífera están terminando con nuestra biodiversidad, tanto natural como humana. Los efectos de la crisis climática intensificados con el extractivismo que se sostiene a costa del saqueo de nuestros bienes naturales y sociales. La escasez del agua en nuestros territorios por la tendencia a la privatización, se ve agudizada por la sequía, como es el caso del Chaco. Recrudecimiento de la violencia socioambiental de los terratenientes, empresas extractivas y agentes estatales. A medida que los sectores agro ganaderos y mineros tienen más permisos estatales para expandirse, se incrementa la deforestación, el uso de agrotóxicos venenosos y los incendios intencionales para los negocios privados.

A su vez, se viven expresiones fundamentalistas que persiguen a los feminismos, a las mujeres organizadas y por ende al movimiento de mujeres, campesino e indígena. En Argentina, Bolivia y Paraguay la situación se agrava cuando son acusadas de quebrantar la paz social, la democracia, son perseguidas y criminalizar.

En este marco, desde el Programa Defensoras Ambientales, línea de acción estratégica de Fundación Plurales y el Fondo de Mujeres del Sur, buscamos fortalecer organizaciones de mujeres que aborden el Cambio Climático, a través de una perspectiva de Justicia de Género. Apoyamos la defensa de los territorios hostigados por el extractivismo, la contaminación y la pérdida de protagonismo de los actores locales.

Las mujeres defensoras ambientales a menudo son criminalizadas y víctimas de violencia porque con sus luchas y fuertes liderazgos no sólo confrontan capitales e intereses de empresas extractivas, sino que también irrumpen en las esferas públicas (las calles, las redes sociales, las rutas, etc.) quebrantando los roles tradicionales de género. Desde este Programa realizamos una serie de videos cortos sobre Planes de Seguridad y autoprotección que aportan a procesos de participación climática efectiva a través de la incidencia y la transformación para hacer efectiva la Justicia Ambiental velando por la seguridad de las que ponen el cuerpo.

En estos seis capítulos, de máximo 2 minutos cada uno, se detallan los pasos para crear un plan de seguridad. Cómo analizar el contexto, qué es Seguridad y qué es Protección, reconocer y diferenciar amenazas y riesgos, y las capacidades o recursos que tienen las defensoras y que mejoran la seguridad.

El Programa Defensoras Ambientales surgió en 2015 y se fue implementando a través de diferentes financiamientos y proyectos específicos. Estos videos en particular, se realizaron gracias al apoyo de: Unión Europea – Programa Defensoras Ambientales; International Land Coalition (CBI Mujer Rural y ENI Argentina); la Alianza GAGGA y BOTH ENDS; IUCN-NL; El Programa de Derechos Humanos de la Embajada del Reino de Países Bajos y el Fondo de Pequeñas donaciones de la Embajada Canadá.

Los invitamos a verlos y a compartir en pos del cuidado de las Mujeres indígenas, campesinas y urbanas que defienden el derecho a una vida libre de violencias, al acceso a la tierra, al agua segura y al buen vivir de sus comunidades en armonía con sus cuerpos y territorios.

Serie microdocumental: “Mujeres, tierra y territorio – Defensoras ambientales”

En abril de este año se estrenará la serie microdocumental “Mujeres, tierra y territorio – Defensoras ambientales”. Cuatro capítulos de entre 5 y 10 minutos, sobre grupos de mujeres defensoras ambientales que luchan día a día ante el avance extractivista en Argentina.

Fundación Plurales coordina esta acción, en alianza con la CBI Mujer Rural, el Programa Defensoras Ambientales y la ENI Argentina, que comenzó a trabajarse en 4 provincias durante 2021.

Esta producción busca visibilizar las estrategias y resistencias de defensoras ambientales de las regiones del Chaco, Puna y Sistema de humedales a través de una serie de entrevistas que narran en primera persona, el contexto y las experiencias de trabajo de las defensoras y el vínculo con el extractivismo.

El Programa de Defensoras Ambientales es una línea de acción estratégica de Fundación Plurales y el Fondo de Mujeres del Sur que surgió en 2015 y se fue implementando a través de diferentes financiamientos y proyectos específicos. Buscamos fortalecer organizaciones de mujeres que aborden el Cambio Climático, a través de una perspectiva de Justicia de Género. Apoyamos la defensa de los territorios hostigados por el extractivismo, la contaminación y la pérdida de protagonismo de los actores locales. Apostamos a procesos de participación climática efectiva a través de la incidencia y la transformación para hacer efectiva la Justicia Ambiental.

CBI Mujer Rural está formada por 24 organizaciones de base, académicas, no gubernamentales y movimientos sociales de 12 países de América Latina y el Caribe que abordan la desigualdad de género en el mundo rural desde la perspectiva del derecho a la tierra y al territorio. Esto implica tanto la visibilización de las difíciles situaciones que enfrentan las mujeres del mundo rural para alcanzar la garantía de sus derechos, como el fortalecimiento y acompañamiento en sus luchas y acciones de resistencia para asegurar el acceso y la tenencia de la tierra; la participación en la toma de decisiones comunitarias, colectivas y familiares; la protección contra todas las formas de discriminación y violencia; y sobre todo, la defensa del derecho a una vida digna en sus territorios.

Finalmente, las ENI (Estrategia Nacional de Involucramiento) son procesos de múltiples partes impulsados por miembros de la Coalición Internacional para el Acceso a la Tierras (ILC, por sus siglas en inglés) para promover la gobernanza de la tierra centrada en las personas. Desde 2018, ENI Argentina busca alcanzar cambios en políticas públicas, agendas y prácticas que garanticen el acceso, uso y gestión de la tierra, el agua y otros recursos naturales para las organizaciones campesinas e indígenas, mujeres y jóvenes de la región del Gran Chaco argentino.

Esta serie microdocumental se realiza gracias al apoyo de: Unión Europea – Programa Defensoras Ambientales; International Land Coalition -CBI Mujer Rural y ENI Argentina; Embajada del Reino de Países Bajos y Embajada Canadá.

Las narrativas que abordará giran en torno a sus realidades cotidianas, los feminismos en territorios, la lucha colectiva, problemáticas ambientales y derecho a un ambiente sano, extractivismo y soluciones ambientales justas en términos de género. También, las alternativas y estrategias de cuidado y protección que se han generado. El trabajo en comunidad, alternativas agroecológicas en contraste con los avances destructivos, y el fortalecimiento de la mujer como actora social dentro de sistemas patriarcales tanto dentro de su comunidad como en la sociedad misma.

Fundación Plurales recibió el premio a las Soluciones climáticas justas en Género del WECF

Este lunes 8 de noviembre, se realizó la entrega de los reconocimientos Soluciones climáticas justas en Género del Women Engage for a Common Future (WECF), celebración de premios de alto nivel que desde el 2015, se lleva a cabo durante las negociaciones climáticas globales anuales de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP).

Anualmente participan de esta convocatoria mundial más de 150 propuestas de las cuales se seleccionan 3, con el objetivo de premiar las mejores prácticas. Este año, Fundación Plurales es una de las 3 organizaciones que recibe el galardón por el trabajo desempeñado en el Programa Defensoras Ambientales (impulsado con el Fondo de Mujeres del Sur y co-financiado por la Unión Europea Argentina y el apoyo de Embajada de Canadá en Argentina) y la Escuela Feminista para la acción Climática (impulsada en el marco de la alianza GAGGA y con el apoyo de la Embajada de Países Bajos en Argentina y la International Land Coalition).

Desde 2015, la Unidad de Mujeres y Género y el Centro y Red de Tecnología del Clima (CTCN) reúnen a defensores del medio ambiente y feministas de todo el mundo que utilizan un enfoque de igualdad de género y derechos de las mujeres al implementar el Acuerdo de París para combatir la crisis climática.

Desde ese año también, el programa Gender Just Climate Solutions tiene como objetivo mostrar, amplificar y escalar iniciativas climáticas transformadoras sensibles al género. Estas soluciones impulsadas localmente, promueven la democracia haciendo que la igualdad de género y los derechos de las mujeres sean fundamentales para una acción climática justa.

Además del reconocimiento, las organizaciones que reciben el premio, son invitadas a participar del WGC (grupo de mujeres y género), uno de los nueve grupos de partes interesadas de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). El mismo se estableció en el 2009, y hasta ahora cuenta con 33 organizaciones de mujeres y de la sociedad civil ambiental, que están trabajando para garantizar que las voces de las mujeres y sus derechos estén integrados en todos los procesos y resultados en el marco de la CMNUCC.

El objetivo de la Unidad de Mujeres y Género (WGC) es formalizar la voz de las organizaciones de la sociedad civil de mujeres y género presentes y regularmente activas en los procesos de la CMNUCC, y desarrollar, racionalizar y defender posiciones comunes. La circunscripción tiene como objetivo reunir a la mayor cantidad posible de observadores de ONG acreditadas ante la CMNUCC para trabajar democráticamente hacia el logro de sus objetivos. Se alienta a las personas y organizaciones que no están acreditadas, a trabajar a través de los miembros que sí y participar en los grupos de defensa organizados por el WGC.

Official Awards Ceremony – Gender Just Climate Solutions Awards

De la ceremonia de premiación participó Lilian Gregorio, miembro fundadora de Fundación Plurales y actual Directora de Proyectos de Género.

El Programa de Defensoras Ambientales es una línea de acción estratégica de Fundación Plurales y el Fondo de Mujeres del Sur que surgió en 2015 y se fue implementando a través de diferentes financiamientos y proyectos específicos. Buscamos fortalecer organizaciones de mujeres que aborden el Cambio Climático, a través de una perspectiva de Justicia de Género. Apoyamos la defensa de los territorios hostigados por el extractivismo, la contaminación y la pérdida de protagonismo de los actores locales. Apostamos a procesos de participación climática efectiva a través de la incidencia y la transformación para hacer efectiva la Justicia Ambiental.

El programa está dirigido a mujeres de Argentina, Bolivia y Paraguay, que participan de grupos o redes que se propongan estrategias de defensa de sus territorios. Para lo cual buscamos desarrollar conocimientos y habilidades vinculadas a la incidencia política, adaptación y mitigación frente al cambio climático y la preservación del medio ambiente, para aumentar la resiliencia de los grupos, fortalecer la sostenibilidad de sus demandas, y disminuir la vulnerabilidad de sus estrategias de sobrevivencia.

Desde el programa se realizan pequeñas donaciones a diferentes grupos, que desarrollan acciones de adaptación o mitigación al Cambio Climático con perspectiva de género. Los Grupos de Defensoras plantean sus propuestas de trabajo y modalidades de ejecución. Además del financiamiento concreto, Fundación Plurales aporta el trabajo de articulación regional que le da perspectiva política, formación y apoyo en temas de comunicación para la incidencia y seguridad de las Defensoras de Derechos Humanos y otros aspectos técnicos. Es parte de la visión estratégica acompañar el fortalecimiento de las organizaciones incipientes y promover mayores niveles de participación de las mujeres. Formar a las lideresas en marcos internacionales de Derechos Humanos y Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Es importante destacar que apostamos a la escala regional: en la construcción de alianzas, visibilidad de los procesos locales y articulaciones de incidencia propias de las organizaciones. El Programa cuenta con una aplicación para celulares PLAC que informa, permite hacer denuncias, ofrece cápsulas comunicacionales y otros recursos para conectar a las Defensoras entre sí a nivel local y regional.

En este marco, en 2021 surgió la Escuela Feminista para la Acción Climática (EFAC) impulsada por Fundación Plurales, como un espacio de formación y educación para la acción política, ampliando el territorio y la red de defensoras a 7 países de América Latina.

Estamos felices de este reconocimiento internacional que aporta a nuestra lucha diaria por un futuro sostenible y justo, donde el género, la igualdad y los derechos humanos de las mujeres sean fundamentales para todos los debates en curso.

Fundación Plurales participa en la COP26

La 26ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático se celebrará del 1 al 12 de noviembre del 2021, en la ciudad de Glasgow, Escocia. Como cada año, pero con el agravante de la pandemia mundial que exacerbó las injusticias en el Sur Global, se discutirá cómo abordar efectivamente la crisis climática. 

La presencia de las mujeres y nuestras acciones con Justicia de Género son claves para fortalecer soluciones sostenibles y efectivas frente al cambio climático. Es fundamental que las voces de las defensoras ambientales lleguen y se amplifiquen en la agenda que se debatirá en Glasgow. Estos espacios permiten a nuestras organizaciones aprovechar el poder colectivo y hacer demandas a los gobiernos nacionales para que cumplan sus obligaciones con Justicia de Género. 

Desde Fundación Plurales, en el marco del Programa Defensoras Ambientales, estamos impulsando dos eventos paralelos en la COP26. Uno será en el pabellón de Euroclima+, conjuntamente con el Fondo de Mujeres del Sur y socias de la Alianza Global por el Género y Clima (GAGGA). Otro en el Pabellón de Pueblos Indígenas, en conjunto con la International Land Coalition (ILC) y sus miembros.

AGENDA: Eventos Paralelos / Side Events

• Protección de los ecosistemas desde los enfoques de justicia climática, género y grupos vulnerables

Sábado, 6 noviembre 2021, 15:45 – 17:00 (Hora Glasgow) (Hora ARG 12:45 – 14:00hs)

Objetivo: Visibilizar y poner en discusión la vulnerabilidad histórica/estructural sobre los cuerpos/territorios de las mujeres y cómo las defensoras ambientales, campesinas, indígenas y urbanas gestionan estrategias para fortalecer sus capacidades de resiliencia, disminuir vulnerabilidades y enfrentar tanto el cambio climático como las injusticias ambientales y de género presentes en el territorio.

MÁS INFORMACIÓN 

Link para ver en vivo el evento en español 

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• Derechos a la tierra y territorio en el centro de la discusión de políticas de mitigación y adaptación al cambio climático. Aportes desde América Latina

Viernes, 12 noviembre 2021, 12:30 -14:00 (hora Glasgow) (Hora ARG 9:45 – 11:00)

Objetivos: (1) Posicionar la interdependencia existente entre las políticas de mitigación y adaptación al cambio climático con la garantía de los derechos a la tierra y el territorio, a la gobernanza y la gestión colectiva y al acceso a los bienes naturales de las comunidades indígenas y locales. (2) Visibilizar la importancia y aportes de los pueblos y comunidades indígenas, campesinas, costeras y locales, como custodios y protectores de la diversidad biocultural y como actores clave en la restauración y recuperación de los ecosistemas degradados por la sobreexplotación y el extractivismo en América Latina y el Caribe.

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Las resistencias no saben de cuarentena: Comité de Desarrollo Campesino

Mientras todes miramos las cifras de muertes y contagiades, atentes a cuáles van a ser las próximas medidas de los gobiernos, los conflictos socioambientales siguen y en muchos casos, se profundizan. El abandono estatal y la falta de acceso a lo básico no es novedad y en estos contextos queda en evidencia más que nunca; la contaminación y la destrucción de nuestros bienes naturales no se detiene.

En esta ocasión, dialogamos con el Comité de Desarrollo Campesino (CODECA) de Guatemala. A finales de julio y comienzo de agosto, en varios departamentos del país, sus dirigentes vienen convocando a otros sectores de la sociedad a sumarse a jornadas de movilizaciones y bloqueos como parte del llamado Paro Plurinacional iniciado el 29 de julio, para exigir la renuncia del presidente Alejandro Giammattei. Además, piden la renuncia de la Fiscal General Consuelo Porras, a quien culpan por apañar la impunidad y la corrupción por sus últimas decisiones para desmembrar la Fiscalía Especial contra la Impunidad. Explican que luego irán por una Asamblea Constituyente popular que redacte una nueva Constitución.

Para que la pandemia no nos tape el bosque, dialogamos con Leiria Vay, integrante del pueblo maya, defensora de derechos humanos y de la madre tierra que forma parte de la dirección política del movimiento CODECA que desde hace años vienen resistiendo y cuidando la vida en Guatemala.

― ¿Cuándo y cómo nació CODECA?

En 1992 fue fundada por compañeros y compañeras indígenas y campesinas analfabetas que luchaban y soñaban con derechos a la tierra y laborales, fue así cómo inició esta lucha. Pero en el transcurso de los años ha ido creciendo, actualmente tiene presencia en todo el país, se ha posicionado como la fuerza organizativa más grande a nivel nacional.

En el año 2012, que se hizo una evaluación de los avances y desafíos del movimiento, se llegó a la conclusión de que en la actualidad tenemos que luchar por construir cambios estructurales para el buen vivir de los pueblos desde los territorios. Para ello se tiene como pilares fundamentales, por un lado, la defensa de los derechos de la madre tierra, es decir defender a la madre tierra como sujeta de derecho y también posicionar a las personas y a los sectores que históricamente hemos sido excluidos, como sujetos y sujetas de derechos. En esta lógica, ahora quiénes son parte de CODECA ya no son sólo indígenas y campesinos sino también, se han articulado otros actores y sectores con los que compartimos estos sueños de cambios estructurales y por lo mismo, está en discusión asamblearia el cómo autodefinirnos. En lo que últimamente se ha ido avanzando, es que es un movimiento plurinacional, porque está constituido por todos los pueblos que habitamos Guatemala y en esa lógica, vamos a seguir luchando por la búsqueda del buen vivir de los pueblos.

― ¿Qué tareas realizan?

Las tareas que realizamos son varias, la principal lucha es la construcción del buen vivir desde los pueblos y los territorios. En esa lógica, seguimos luchando por un lado, por la constituyente, para generar cambios estructurales en todo el país; por otro lado, la lucha ya no solo por el derecho a la tierra, sino por defender a la madre tierra como sujeta de derechos, la defensa de los derechos humanos, del territorio, de los derechos colectivos de los pueblos indígenas. Las luchas de las mujeres, por la defensa del ambiente, del agua, que son luchas muy fuertes, la misma lucha no solo por los derechos a la tierra, sino también por el acceso de la tierra hacia las familias campesinas. Entonces, hacemos de manera permanente organización, formación política, movilización, comunicación, articulación desde los pueblos y territorios, y también, construcción del poder popular desde los pueblos.

― ¿Cómo ha sido este tiempo en pandemia en relación a la lucha que llevan adelante?

En Guatemala la pandemia ha sido utilizada por los sectores de poder, para reprimir más a los pueblos, saquear más al país. Con el argumento de la pandemia, implementaron diferentes medidas de restricción, sobre todo para los pueblos y los sectores empobrecidos, sin embargo, las transnacionales, las grandes empresas no pararon ni un solo día sus actividades. Eso demuestra la desigualdad que existe. Lamentablemente desde el gobierno central, como decía, utilizaron la pandemia para seguir saqueando, robando, para hacer más préstamos a nombre del pueblo, la Nación se endeudó más con el argumento de ayudar a las familias más empobrecidas, pero esa ayuda nunca ha llegado hacia las comunidades, solo fue para robar estos recursos. Desde el gobierno central se implementaron diferentes medidas restrictivas que son estados de sitio, estados de calamidades, estado de emergencia, todas estas limitaron todo tipo de organización, es decir, reuniones, movilizaciones, suspendieron el transporte público. Eso hizo que los movimientos nos quedáramos desmovilizados.

Sin embargo, se han buscado otras formas de seguir luchando. La corrupción, todo el saqueo, cada vez más se ha agudizado, la pobreza se ha agudizado más, desde el Estado no ha habido respuestas a las necesidades, ante la problemática, el sistema de salud colapsó, pero las violaciones a derechos humanos también se agudizaron más, sobretodo en las comunidades.

― ¿Qué formas se han dado para seguir visibilizando la resistencia ahora que la calle no es una posibilidad o es mucho más complejo ocuparla?

Con todas las medidas generadas por la pandemia, nos ha obligado a los movimientos sociales, principalmente a CODECA, a redefinir nuestras metodologías de trabajo. Es cierto que al principio, en el mes de marzo del año pasado cuando se establecieron las medias, por un tiempo nos quedamos paralizados, en primer lugar porque pensábamos que esto iba a pasar pronto, en segundo lugar, porque no sabíamos qué hacer. Estaban restringidas todas las reuniones, todas las movilizaciones, entonces nosotras también nos inmovilizamos en casa, que eso era la directriz o el mandato desde el gobierno. Pero después de un mes, que vimos que no mejoraba sino que se agudizaba toda la situación por un lado de saqueos, robos, corrupción, y por otro lado, el temas de las violaciones permanente a derechos, nos reunimos. Empezamos a utilizar la virtualidad como principal herramienta.

Entonces, hemos afianzado por un lado el uso de la virtualidad, aunque como movimiento social nos ha implicado también muchas limitaciones, porque la virtualidad se puede utilizar en los lugares más urbanos, en comunidades que están cerca al área urbana, pero lamentablemente en Guatemala hay muchas comunidades muy alejadas todavía que están fuera de toda conexión a Internet, también comunidades que no tienen dispositivos, entonces no ha sido posible contactar con todas, pero se ha ido avanzando. Se llamó primero a una reunión virtual a las dirigencias micro regionales, que fue bastante difícil contactar con todas, pero poco a poco se fue consolidando, se fue concretando y fuimos creando todas las redes desde las micro regiones. Se ha logrado ahora, hacer más efectiva esta metodología del uso de la virtualidad que las hemos usado en dos vías, por un lado, el hacer comunicación de las comunidades, desde los territorios, para visibilizar esas realidades, qué está pasando en las comunidades, en los territorios, dar a conocer las luchas, las apuestas y propuestas, y también toda la situación de vulneración y violación de derechos, que se están dando en las comunidades; y por otro lado, seguir la discusión mediante los conversatorios virtuales, porque también nos dimos cuenta después que la virtualidad nos da esta oportunidad, que podemos conocer, podemos interactuar con compañeros y compañeras, con hermanos y hermanas que están en otro territorios también, en otro países, y poder ir conociendo sus experiencias de luchas y resistencias. Es así como, sobre todo en el 2020, se inició toda esta experiencia de conversatorios virtuales de manera permanente, tanto a nivel local, comunitario y nacional, como a nivel Abya Yala, donde hemos estado discutiendo y reflexionando sobre diferentes temas. El tema de la tierra, del agua, las propuestas de cambios estructurales, las asambleas constituyentes y todos estos procesos de luchas y resistencias desde los territorios.

Podríamos decir que al principio la pandemia nos paralizó, porque no pudimos hacer nada, nos quedamos ahí quietos y quietas en casa, pero después utilizamos la virtualidad o las herramientas que tenemos, para seguir comunicándonos, coordinando, formándonos políticamente, intercambiando experiencias de luchas y resistencias desde lo comunitario, lo local a lo nacional y lo internacional.

― ¿El contexto de pandemia, aprovechando que todos miran para otro lado, posibilitó que los empresarios o gobiernos avanzaran contra ustedes?

En la época de pandemia, en las que no dijeron que nos quedáramos en casa, que se establecieron todas las medidas, también avanzó la represión, contra CODECA principalmente en Guatemala. Nosotros publicamos recientemente un documento que se llama “Represión en pandemia contra CODECA”, que demuestra que a pesar de ser un año bastante adverso en el que no nos han dejado movilizarnos, nos han limitado el derecho a la organización, también no solo se siguió dando el saqueo de las empresas, las empresas siguieron vulnerando derechos, sino que también siguieron reprimiendo.

El año pasado, en plena pandemia, asesinaron a tres dirigentes de CODECA, iniciaron procesos penales a varios compañeros. Hay más de 600 personas que resultaron de manera directa, víctimas de diferentes mecanismos de represión contra el movimiento, eso demuestra que la pandemia fue utilizada solo para afianzar este sistema neoliberal de saqueos, represión, sobreexplotación y de muerte para los pueblos.

Incidencia de las Mujeres Rurales: Informes Alternativos y organismos internacionales

Fundación Plurales realizó, para la Plataforma de Defensoras Ambientales, un informe sobre herramientas para identificar estrategias y espacios de incidencia tanto locales, nacionales como globales, para las organizaciones de mujeres rurales.

Esta publicación es parte de una serie de informes que elaboró Fundación Plurales con el apoyo de RITIMO (red de información y documentación para la solidaridad y el desarrollo sostenible de Francia), Unión Europea, Both Ends, IUCN-NL y la International Land Coalition. Están disponibles online en la web de RITIMO y en formato descargable para impresión en el sitio de la Plataforma de Defensoras Ambientales.

Las recomendaciones que surgen desde Naciones Unidas (ONU) como resultado de la presentación de los informes sombra, han probado ser un gran instrumento para visibilizar demandas a los organismos del Estado e incidir en el cumplimiento efectivo de los derechos; y fortalecer a las mujeres rurales en su percepción del apoyo y reconocimiento que el Sistema de Naciones Unidas le da a sus reclamos.

Oportunidades de incidencia de instancias internacionales

Los Estados Partes que conforman la Organización de Naciones Unidas han firmado y ratificado diferentes tratados internacionales y convenciones, asumiendo compromisos en la búsqueda por el respeto y defensa de los Derechos Humanos. Algunos de estos son el Pacto de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer; la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial; entre otros. Los llamados “Órganos de Tratados”, son comités de personas especialistas, independientes y de reconocida trayectoria en materia de Derechos Humanos, que tienen la función de vigilar el cumplimiento de los tratados mencionados anteriormente, actualmente, existen diez.

Todos los Estados partes tienen la obligación de presentar informes periódicos al Comité correspondiente de cada tratado, donde dan cuenta de los avances sobre cómo se están aplicando los derechos. Dependiendo qué Comité, los Estados presentan informes cada dos o cuatro años. Cada Comité lo examina y comunica al Estado sus preocupaciones y recomendaciones en forma de “observaciones finales”.

En este proceso, Naciones Unidas ofrece un sistema formal para que las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) puedan participar activamente a través de la creación de Informes Alternativos o “Sombra”.

¿Qué son los Informes Alternativos o Sombra?

Los Informes Alternativos son un documento creado por la sociedad civil con el fin de ser presentado a diferentes comités de Naciones Unidas para validar, cuestionar, contradecir o complementar la información oficial presentada por el gobierno, al mismo comité de expertos. De esta manera, cada organización redacta su informe, eligiendo su propia metodología y la envía al sistema de Naciones Unidas vía e-mail. El sistema de presentación de Informes es relativamente sencillo aunque se recomienda conocer una metodología de elaboración específica y procedimientos formales.

Desde Fundación Plurales, se recomienda que sea siempre participativa del grupo o sector sobre el cual el Informe versará. Esto incluye formación y capacitación de representantes del grupo en cuestión, realización de talleres locales o con subgrupos, sistematización de los trabajos realizados localmente, elaboración del informe, consulta al grupo involucrado para comentarios o cambios, edición de Informe final, difusión para su aprobación. También se recomienda tener especial preocupación por la cantidad y calidad de participación de mujeres y jóvenes.

Si bien esta forma participativa de construcción de los informes suele requerir de más tiempo y fondos, no hay dudas de que los resultados serán mucho más ricos en comparación a los informes que se construyen de manera tradicional. Siguiendo esta metodología, se corre el riesgo de elaborar informes muy tecnicistas, que no reflejen realmente las percepciones y vivencias sobre las distintas problemáticas que poseen las personas en los territorios.

¿Cómo funciona el proceso de presentación de informes?

Una vez redactado el Informe alternativo, debe ser enviado a un correo específico dentro del sistema de Naciones Unidas (el correo electrónico cambiará de acuerdo al comité al que se le esté presentando). Antes de empezar este proceso se recomienda tener claro las fechas límites.

Luego, existen dos caminos posibles: hacer seguimiento de la sesión en la web oficial de Naciones Unidas o participar de manera presencial en la sede de Naciones Unidas en Ginebra. En caso de poder participar de manera presencial, es importante comunicarse al mail oficial para informar quién participará y así poder recibir indicaciones. No hay dudas de que la participación presencial tiene mayor impacto en varios sentidos: encontrarse con otras organizaciones y conocer sobre los otros informes presentados en la misma sesión. Además, por lo general, les participantes pueden acceder a una capacitación y preparación de notas de “lobby” o cabildeo, tener contacto con algunas personas del comité de Naciones Unidas y acercarle más información, participar de una ronda de preguntas realizadas por los propios integrantes del comité con el objetivo de resolver inquietudes que tengan sobre la creación del informe y el contexto de la región.

Quizás, lo más significativo de participar de la Sesión formal, es la posibilidad de leer un discurso en vivo ante los integrantes del Comité y otros participantes de la Sesión (de no más de 5 minutos), que debe recoger los puntos más importantes del Informe (problemática, evidencia, propuestas, etc.). Luego de la lectura de los discursos, los miembros del Comité realizan preguntas específicas y aclaran dudas en relación a los puntos mencionados en sus Informes. Por lo general, esta Sesión se realiza un día antes de que el Estado haga su presentación de Informe oficial.

Luego de llevar a cabo la Sesión en Naciones Unidas, el Comité elabora una serie de recomendaciones dirigidas al Estado que presentó su informe oficial donde remarca cuestiones positivas y preocupaciones que tienen en relación a la información otorgada por el Estado y por los Informes alternativos que recibió desde la Sociedad Civil. En muchos casos, las recomendaciones y observaciones toman cuestiones que fueron presentadas en los Informes Alternativos y pide al Estado que tome acciones concretas en relación a eso.

En 2020, en el marco de las líneas de acción de la ENI Argentina (Estrategia Nacional de Involucramiento Argentina), desde Fundación Plurales propusimos y llevamos adelante un comité de seguimiento de las recomendaciones de CEDAW (Comité para la eliminación de la discriminación contra la mujer) en 2016 y DESC (Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales) en 2018 al Estado argentino. Ese comité se constituyó con mujeres representantes de las organizaciones indígenas y campesinas de todos los sectores de las provincias que forman parte de la ENI.

Durante ese primer año se realizó un informe que, en diciembre del 2020, se presentó en la asamblea de la ENI, donde se invitó a representantes de Naciones Unidas. En ese reporte se trabajaron todas las recomendaciones que la ONU le hizo a nuestro país, priorizando las más urgentes, las más desactualizadas en función del contexto de pandemia. Paralelamente, el comité realizó diagnósticos en las comunidades acerca de cómo estaba esa situación, por ejemplo con el tema del agua, violencia, la tenencia de la tierra de las mujeres; y por otro lado, solicitaron información a los organismos que estaban a cargo de las acciones que cubrirían el desarrollo de las recomendaciones.

Luego de esa tarea, evaluaron que era importante dejar vigente ese espacio y actualmente se incorporaron más mujeres, sobre todo indígenas. Entonces, este año están trabajando la Ley de Agricultura Familiar, la política de créditos del RENAF (Registro Nacional de Organizaciones de la Agricultura Familiar) y la Ley de Alimentos Agroecológicos, principalmente la perspectiva de género en estas políticas.

Lilian Gregorio, integrante del área de Género y Territorios de Conocimiento de Fundación Plurales, explica que “lo tomamos como un espacio de análisis, revisión y diagnóstico, también porque vemos qué está pasando en las comunidades. Con la línea de crédito del RENAF, vimos cuáles eran los requisitos, por qué no llegaba a las comunidades, cuáles eran las comunidades que tenían gente que podía cumplir con eso. En paralelo, se van haciendo envíos de notas a organismos del Estado para pedir información o con recomendaciones sobre políticas publicas y acciones del gobierno en los temas que fueron observados en las recomendaciones.

Cuando le consultamos por lo que ella cree que les aporta y suma este proceso, afirma: “Lo que dicen las mujeres y hace significativo este proceso, es que como este es un espacio de análisis, nos permite por sobre todas las cosas, darle más visibilidad a cuestiones que nos afectan y que vamos analizando juntas. De esta manera constituimos el espacio en un Observatorio de políticas publicas que permite analizar desde una perspectiva feminista y rural. También es un espacio donde elaboramos propuesta, recomendaciones y demandas que vamos expresando a nivel publico».

Para concluir, Lilian distingue dos fortalezas en este tipo de procesos, que le permiten tener más incidencia: un trabajo colectivo que a su vez, constituye un análisis más completo, más argumentando. “Generalmente fundamentamos, buscamos antecedentes y es un esfuerzo colectivo. Realmente creo que lo que aporta es la producción de una información más pertinente a la hora de poder hacer incidencia o demandas puntuales por programas o leyes o cualquier instrumento de política pública que está relacionado al tema de género y campesinado indígena, todos temas transversales a la ENI”.

¡Es hora de actuar!: nace la Escuela Feminista

Fundación Plurales lanza la «Escuela Feminista para la acción Climática» (EFAC). Una Plataforma Virtual para la formación e intercambio entre grupos de defensoras de derechos humanos y ambientales (GDDHA), que amplifique el poder de las voces de las mujeres en los territorios.

Actualmente, el modelo de desarrollo aplicado en el Sur Global es extractivista y son alarmantes los efectos del cambio climático sobre los bienes naturales y los territorios donde se asientan comunidades campesinas, indígenas afrodescendientes y urbano marginales. Frente a eso, grupos de Defensores Ambientales que trabajan y luchan por la defensa del ambiente se organizan, se capacitan y generan diferentes estrategias para defender sus territorios y a sus propias comunidades ante la crisis humanitaria actual. Las más vulnerables frente a estas problemáticas siempre se encuentran en la primera línea de defensa, aún enfrentando amenazas, violencias e intimidación.

En este contexto, creamos la EFAC, donde se tendrá acceso a un banco de información disponible en relación al impacto del cambio climático en los GDDHA y soluciones climáticas justas en términos de género. Si bien privilegiamos las acciones de formación de carácter presencial, la plataforma virtual nos permitirá trabajar durante la pandemia y amplificar la llegada a los territorios.

La EFAC es impulsada por Fundación Plurales, como parte de su política de apoyo a las Defensoras, en el marco de la Alianza Global por el Género y Clima (GAGGA), y en conjunto con otras organizaciones socias.

La creación de esta Escuela se basa en la visible necesidad de contar con un espacio permanente de formación, información e intercambio entre defensoras y activistes climáticas que tienen en sus objetivos y agendas la defensa de la tierra, el territorio, bienes naturales y ecosistemas, contribuyendo con sus aportes a la justicia climática.

Los módulos temáticos serán «Cambio Climático»; «Análisis socio-político del contexto en América Latina en clave climática»; «Feminismos comunitarios Cuerpos/territorios»; «Agroecología y estrategias de adaptación al cambio climático»; «Seguridad y protección de defensoras ambientales y Comunicación e Incidencia para la acción climática».

Para la formación, se priorizará a Mujeres Defensoras Ambientales que integran los Biomas Chaco – Pantanal – Amazonía, específicamente de los países Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay y Perú. Esto porque se caracteriza por desigualdades estructurales que sufren las mujeres campesinas, indígenas, afrodescendientes y de sectores urbano marginales. Sin embargo, se aceptarán integrantes de otras regiones de América Latina y Caribe.

Apuntamos a disminuir la situación de desventaja y vulnerabilidad de los grupos de defensoras de derechos humanos y ambientales, que se han profundizado como producto de la crisis económica global, la crisis sanitaria y las medidas de ajuste tomadas por los Estados. Para enfrentar esta situación, buscamos aumentar sus capacidades y herramientas de incidencia y participación. Estamos felices y entusiasmades.

Mujeres que luchan por la Tierra en Salta

Fundación Plurales realizó, para la Plataforma de Defensoras Ambientales, un informe sobre el caso de Lucía Ruiz, procesada varias veces por parar topadoras, y que ha perdido a compañeres por defender su territorio y sus bienes naturales.

Esta publicación es parte de una serie de informes que elaboró Fundación Plurales con el apoyo de RITIMO (red de información y documentación para la solidaridad y el desarrollo sostenible de Francia), Unión Europea, Both Ends, IUCN-NL y la International Land Coalition. Están disponibles online en la web de RITIMO y en formato descargable para impresión en el sitio de la Plataforma de Defensoras Ambientales.

Lucia Ruiz, integrante de la Mesa provincial de agua de Salta (Argentina), presidenta de la Organización Unión y Progreso de Coronel Juan Solá, Salta y Defensora de Derechos Humanos y Ambientales, fue citada nuevamente, ante el Tribunal de Juicio Sala II de Tartagal denunciada por “robo despoblado y en banda coacción con armas y daños en concurso real en perjuicio de Arturo Bernardo Castellano”. Estas acusaciones falsas son consecuencia de defender el derecho a habitar, trabajar y ser respetada como dueñes de las tierras en las que ancestralmente viven ella y les campesines de la Ruta 81, en el Departamento Rivadavia.

Recordamos que la dirigente campesina denunció y detuvo los desmontes ilegales y los desalojos de la empresa de Javier Vidizzoni en el año 2010. Ella, junto a dirigentes de organizaciones campesinas de Rivadavia Banda Norte defendieron su derecho reconocido por el Código Civil a la propiedad por la posesión y ánimo de dueño de varias generaciones. Desde ese momento, fue denunciada por empleados de la empresa y comenzó a sufrir amenazas, persecución judicial y hostigamiento. El 27, 28 y 31 de mayo será llevada a juicio oral y público.

Contexto

En las últimas décadas el modelo extractivista se ha profundizado en América Latina, dando lugar a una mayor expulsión de comunidades campesinas e indígenas de sus tierras, siendo las mujeres quienes sufren las mayores consecuencias de esta situación, pues deben afrontar de una forma desproporcionada las cargas del sostenimiento familiar. Por este motivo, se presentan numerosos conflictos por la defensa de la tierra y el territorio que tienen como principales protagonistas a las mujeres campesinas e indígenas.

En Argentina cada año se acentúan los conflictos sociales vinculados a: desalojos por avance de la frontera agropecuaria, contaminación de agua por agroquímicos y por acciones de la megaminería y desmontes. Ante esta situación, los gobiernos – tanto nacional como provinciales – no dan respuesta a las demandas de los perjudicados por estas actividades sino que, al contrario, no sólo incumplen la legislación actual sino que también la han modificado en su detrimento, agudizando aún más la situación descrita.

En su informe “Desterrados: tierra, poder y desigualdad en América Latina”, la OXFAM da cuenta que en Argentina, el 1% de la población concentra el 36% de la tierra. Esta situación agudiza los conflictos ya existentes y trae nuevas dificultades a campesinas e indígenas para el acceso a la tierra: les agricultores familiares deben ejercer presión y desarrollar luchas en defensa de sus derechos.

Defensoras Ambientales: criminalización y estrategias de resistencia

Morillo se encuentra en uno de los departamentos más pobres de Argentina y posee una altísima criminalización de Mujeres que lideran luchas en relación a conflictos por el acceso a la tierra y los recursos naturales con el Estado y privados. En relación al conflicto mencionado, quienes estuvieron al frente de numerosas luchas fueron los miembros de la organización “Unión y Progreso”, perteneciente a la Coordinadora Zonal de Tierras de la Ruta 81 de Salta y, particularmente, la presidenta de dicha organización: Lucía Ruiz.

Ella, junto a compañeras de distintas organizaciones, frenaron en el año 2012 un desmonte en defensa del ambiente y el derecho a la tierra de varias familias campesinas, parándose frente a las máquinas y expulsando a los trabajadores del terrateniente Vidizzoni, con quien desde el año 2009 están en conflicto. A partir de ese momento, comenzó la persecución.

Maria Tolaba, compañera de la organización “Mujeres mejorando el Chaco”, miembro de la Ruta 81, dice: “Luchamos por nuestros derechos resistiendo las distintas medidas judiciales como desalojos, resistimos organizando guardias en las casas y acompañando a las distintas familias que se encontraban más complicadas”.

La principal estrategia en defensa de la tierra fue siempre la visibilización de estas luchas a través de medios de comunicación y las movilizaciones a la capital provincial, permaneciendo junto a las referentes de las organizaciones, convocando a les campesines a formar barreras para evitar los desalojos o la represión ante el avance de las fuerzas de seguridad.

“Se convoca a las organizaciones por la radio y se organiza ir al lugar para acompañar e impedir el desalojo, se para las máquinas o se hace corte de camino para que no lleguen a la casa o campo de quien es objeto de posible desalojo. Además de hacer presencia y rotar en el lugar para que siempre esté acompañada la familia mientras se hacen las denuncias y trámites legales con abogados y se hace mucha difusión mediática. Se busca ayudar de la mejor manera dando contención a la familia. Y buscando los recursos para ayudar a la compañera o compañero. Se brinda seguridad a quien es amenazada, lo hacen desde la mismas organizaciones, es decir somos las mismas compañeras las que hacemos de seguridad”, explica.

Maria destaca también el rol de las mujeres en contextos de resistencias: “Desde el 2011 que se funda la Coordinadora Zonal de Tierra de la Ruta 81 sólo habían 2 mujeres en la mesa en las reuniones, una era Lucía y la otra yo. Actualmente, de las 10 organizaciones campesinas 7 son dirigidas por mujeres, es decir que son mujeres las presidentas de cada organización, de ser minoría pasamos a ser la cara representativa de la lucha campesina por la tierra el agua y el medio ambiente tiene rostro de mujer”.

La lucha de Lucia Ruiz, Defensora Ambiental

Lucía es productora, se encarga de las cabras, vacas y chanchos. Enfrentarse a los terratenientes, a la policía, sacar las topadoras del monte, quedar detenida, sufrir amenazas, perder compañeres, no eran parte de su cotidiano hasta que se convirtió en una de las primeras dirigentes de la comunidad y decidió apoyar a sus compañeres en la lucha por sus tierras y el monte.

Su lucha por el territorio comenzó en el 2009, año en que se creó la organización “Unión y Progreso”. Hasta ese momento, si bien había irregularidades en las titulaciones de la tierra y algunas disputas por diferentes terrenos, nunca había sido tan conflictiva la situación de las tierras y los problemas de desalojos en su zona. Sin embargo, los problemas empezaron no por la titularidad de las tierras, sino por la pérdida del monte debido a la contaminación producto de las petroleras que se instalaron en la zona, como por los desmontes ocasionados por la expansión de la frontera agropecuaria.

Para poder defenderse, en su organización se fueron dando estrategias de seguridad interna como por ejemplo, modificar el estatuto en función de las problemáticas que enfrentan. Es así que se incorporó el tema cuidado del medio ambiente por las acciones de las máquinas petroleras.

Otra cuestión importante fue la capacitación de la organización en temas jurídicos vinculados a tierra y territorio, las instancias legales, juicios, etc. Comprendieron que tenían que capacitarse tanto en lo civil como en lo penal, porque están más expuestas a que desde las empresas y el gobierno las tengan en la mira y criminalicen.

Lucía cuenta que “en el campo nunca pensamos que íbamos a tener estos problemas, nunca pensamos que necesitaríamos un título porque siempre nos sentimos dueños de nuestras tierras, mis padres, mis abuelos y mis antepasados vivieron en estas tierras, y yo siento eso, que no necesito un título para demostrar que soy dueña. Para mi ser campesina es lo mejor, conozco todo y creo que no hay otra manera mejor de vivir que ser campesina, vivir de la naturaleza, de los animales, es sacrificado pero se busca la forma. Lo que sí es difícil, es pensar en los hijos cuando uno va a las luchas por las tierras, por ejemplo nosotros hemos tenido una batalla casi campal en medio del monte con policías, con topadoras, con titulares registrales y a punto de perder la vida o quedar presas. No lo pensé mucho, no pensé en los hijos, solo en esas personas que se pueden quedar sin las tierras o que les matan los animales para que abandonemos el territorio, o si el campesino tiene un pozo de agua se lo llenan de piedras, queman cercos completos, los potreros y titulares y hay que ir y apagarlos. Muchas veces también somos tentadas por los propios titulares, o amenazadas y eso lo hablo con mis hijos, y yo les digo que esto es para que ellos el día de mañana, puedan levantar sus cabezas y digan, mi mamá hizo tal cosa, mi mamá luchó por nuestras tierras”.

Desde Fundación Plurales acompañamos a Lucía Ruíz y a todes les campesines que defienden su territorio. La persecución y criminalización por la defensa del monte y el territorio no nos va a detener. La tierra es para quien la trabaja, habita y defiende.